Cuando parecían diluidos los rumores de pacto entre Cristina y Macri, el viernes pasado se firmó un acuerdo marco, para avanzar en el desarrollo de una autopista que atravieza Puerto Madero.
Comenzaron las tratativas entre el Gobierno Nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires, para el desarrollo de un viejo proyecto de infraestructura, que contaría de autopista ribereña. La misma, modificaría drásticamente la circulación de tránsito, y el caudal vehicular sobre las arterias principales, y demás autopistas de la Ciudad.
Según la información que circuló Cristina Kirchner y Mauricio Macri habrían conversado en varias ocasiones al respecto. La obra contempla la transformación de Puerto Madero, y dependiendo del proyecto que se elija, las inversiones podrían ir de 400 a 1000 millones de dólares.
Uno de los proyecto contempla la creación de un túnel subfluvial, mientras que otro va por arriba con puentes en forma de trincheras.
Desde la semana pasada, la Corporación Puerto Madero trabaja en la presentación de varias opciones que contemplan cuestiones técnicas, urbanísticas, ambientales y financieras. Cuentan con el plazo de seis meses.
Cabe recordar que la Corporación Puerto Madero, es una sociedad estatal compartida en partes iguales por Nación y Ciudad, que fue creada en los años del menemismo.
El arquitecto que estará a cargo, por decisión del kirchnerismo, será Alfredo Máximo Garay, uno de los creadores de Puerto Madero.
Una de las finalidades de la autopista ribereña, sería la de poder sacar de circulación a los camiones que van al puerto y que suelen complicar el tránsito porteño.
¿Cómo encaramos la ribereña? habría consultado Macri en una de las últimas charlas con la Presidente. Quienes comenzaron a avanzar en el proyecto son lo jefes de gabinete, Capitanich y Rodriguez Larreta, Nación y Ciudad respectivamente. Además, se deberán sumar prontamente el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López y el ministro porteño Daniel Chaín.
Es insoslayable, que si bien el “la ribereña” estará orientada a alivianar el tránsito de la Ciudad, también se esconde la explotación inmobiliaria y comercial de de uno de los barrios más caros Capital Federal.
A su vez, si bien en los últimos años una porción de la sociedad ha reclamado mayor diálogo en la dirigencia política, llama la atención la repentina “buena onda” entre Nación y Ciudad, tras varios años de tensiones. Lo cual, no hace otra cosa más que alimentar los rumores de pacto. ¿Será así?
