Tras las PASO, llega el plato principal: las elecciones generales porteñas. Cinco candidatos a jefe de gobierno y seis listas de legisladores competirán el próximo 5 de julio.
Por Pablo Varela
El segundo round de la campaña porteña, ha comenzado. El próximo 5 de julio se realizarán las elecciones generales de la Ciudad de Buenos Aires, que designará un nuevo jefe de Gobierno, a menos, claro, que haya balotaje, un escenario más que probable según los diferentes sondeos previos. Un dato no menor: se implementará por primera vez el sistema de Boleta Única Electrónica (sistema BUE). Todo un desafío para la cultura cívica porteña.
¿Y las propuestas? Bien gracias
“Nosotros sabemos que en un año electoral la energía y la continuidad legislativa, obviamente se ve impactada”, sostuvo ante La Noticia Web Ciudad, la titular del bloque parlamentario del PRO Carmen Polledo. Toda una paradoja. Si la política y los políticos tienen su lívido puesto en la campaña, lo cierto es que hasta aquí, eso no se ha traducido en propuestas concretas de cara a la ciudadanía.
El próximo 18 de junio, la Legislatura porteña tratará un proyecto que pretende establecer la obligatoriedad del debate entre los candidatos, para ser trasmitido por televisión y radio de la Ciudad.
Hasta acá, el único debate pactado es el de TN el próximo 24 de junio en el programa “A dos voces”. Martín Lousteau, exhortó a través de un spot en redes sociales a Horacio Rodríguez Larreta, a debatir en diferentes ámbitos. El mensaje estaba dirigido al jefe de Gabinete, ninguneando al resto de los candidatos.
Una pregunta que surge: ¿es un debate televisivo la forma correcta para que el votante pueda profundizar en las plataformas de los distintos espacios?
Amén de un puñado de méritos por parte de la gestión macrista, los problemas estructurales siguen siendo los mismos: educación, salud, vivienda, transporte, seguridad, inequidad norte-sur, urbanización.
“En campaña todos dicen qué van a hacer, pero nadie dice que intereses van a afectar”, se escuchó decir a un importante candidato de la izquierda.
Por estas horas, la política de la Ciudad de Buenos Aires, quedará licuada a favor del cierre tanto de las alianzas como de la listas de candidatos a nivel nacional y provincial que concentrará la atención de los medios nacionales.
Larreta “hace la plancha”, Lousteau intenta captar los votos de Michetti con un estética cada vez más parecida al PRO, Recalde se jacta de no haber recibido sobornos y la izquierda intenta en vano (al menos por ahora) instalar el debate por la futura composición de la Legislatura.
Por ahora, todo se desarrolla con bajísima intensidad.
Un sistema que genera dudas
“El escrutinio es tarde, hay que auditar el sistema”, sostuvo un legislador porteño del Frente ECO a este cronista, en los pasillos de la Legislatura consultado por el sistema de boleta electrónica, el cual genera dudas entre la oposición.
En la misma línea, el candidato a vicejefe de Gobierno Fernando Sánchez (ECO), sostuvo en diálogo con La Noticia Web Ciudad que “quien implementa el sistema es un privado, no lo podemos auditar”; una frase que mete miedo.
También desde el Frente para la Victoria se encargaron de marcar dudas, la encargada fue la legisladora María Rosa Muiños quien pidió al Gobierno porteño y al Tribunal Superior de Justicia (TSJ)“medidas para garantizar la transparencia”.
La semana pasada, el TSJ de la Ciudad “aprobó la aplicación de tecnologías electrónicas en la emisión de voto, escrutinio de sufragios y transmisión y totalización de resultados electorales provisorios para la elección del 5 de julio y eventual segunda vuelta el 19 de julio”.
Llamativo ha sido el bajo perfil que ha tenido la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, encargada de difundir el sistema previo a la votación. El Defensor del Pueblo, Alejandro Amor no ha dado entrevistas en las últimas semanas, aunque colaboradores cercanos al ex legislador indicaron a este medio, que en “el mes de la campaña la difusión será más intensa”.
Falta menos de un mes para las elecciones generales. Solo la experiencia determinará la medida del éxito en la implementación del nuevo sistema. Hasta acá, los diferentes actores han mostrado bajo nivel de actividad, a la hora de dar a conocer el sistema.
