¿Cómo influirá en la dinámica electoral porteña que el espacio de Massa tenga un candidato como Matías Tombolini?
Las elecciones pasadas
En las elecciones pasadas del 2015, el candidato de ECO, Martín Lousteau, casi le gana la Jefatura de Gobierno a Horacio Rodríguez Larreta en un ballotage muy parejo, que terminó 51,6% (860.802 votos) a 48,4% (806.057 votos). En esa oportunidad, el candidato de ECO recibió los votos del kirchnerismo, y quizás alguno más de los partidos de izquierda que compitieron, como el de Luis Zamora y el Frente de Izquierda de los Trabajadores, de Miriam Bregman. Pero, vale mencionar, para estas elecciones no se debe tener muy en cuenta el resultado final del ballotage, dado que los contendientes no serán sólo dos, sino varios (todos aquellos que logren superar el piso de 1,5% que establecen las PASO).
Así, lo que deberíamos hacer es ver como parámetro los resultados de las elecciones generales que precedieron al ballotage porteño entre Larreta y Lousteau. En esas elecciones, el candidato oficialista obtuvo 818.964 votos, lo cual representa 45,5%. Segundo salió Lousteau con 458.902 votos (25,5%), y tercero salió Mariano Recalde, del Frente Para la Victoria, con 394.541 votos (21,9%). Muy debajo de ellos, estuvieron Luis Zamora, de Autodeterminación y Libertad, con 71.223 votos (4%) y Miriam Bregman, del Frente de Izquierda, con 56.038 votos (3,1%). Se registró también un 1,9% de votos en blanco.
Diferentes elecciones
Ahora bien, hay algunas diferencias entre las elecciones que se desarrollaron en 2015 con las que se desarrollarán en 2017. En primer lugar, las anteriores eran elecciones ejecutivas y éstas son legislativas, de modo que la dinámica y los discursos serán distintos. En segundo lugar, algunas figuras cambiarán, generando también modificaciones en el arrastre de votos (muy probablemente no sea lo mismo Filmus que Recalde, por ejemplo, del mismo modo que no es igual una figura con relativo carisma como Carrió en relación al apático Horacio Rodríguez Larreta). En tercer lugar, y es en esto en lo que queremos hacer foco, antes compitieron tres fuerzas importantes (PRO, ECO y FPV), y ahora competirán cuatro: Vamos Juntos (donde encabeza Carrió), Evolución (donde encabeza Lousteau), Unidad Ciudadana (donde habrá PASO, pero muy probablemente Filmus venza a las listas presentadas por Moreno e Itaí Hagman) y un cuarto contendiente, 1País, con Matías Tombolini a la cabeza. Sobre esto nos preguntamos: ¿Cómo influirá el “factor Tombolini en las próximas elecciones legislativas de la Capital del país?
Se espera que el caudal de votos obtenido por los partidos minoritarios (como el del Frente de Izquierda e Izquierda al Frente) no varíe tanto ni sea muy significativo. Pero lo que sí puede variar es la correlación de fuerzas y el caudal de votos que obtengan Vamos Buenos Aires, Evolución y Unidad Ciudadana. Dado que ahora hay un cuarto actor en juego, 1País, la dinámica electoral que se verá será diferente, y el caudal de votos del resto de los partidos probablemente sea menor, porque el 92% del electorado (número porcentual de votos que queda vacante si restamos los votos que van hacia los partidos de izquierda y los votos en blanco) ahora no se reparte entre tres fuerzas, sino entre cuatro. Ahora bien, ¿a qué partidos podría perjudicar más y a qué partidos podrá perjudicar menos este nuevo actor político?
Como se sabe, el electorado en la Capital Federal tiene un marcado sentimiento anti-peronista. Esto hace que normalmente los ciudadanos de esa ciudad tengan una tendencia a votar otras alternativas que sean las que se oponen al peronismo. Anteriormente se votaba mucho al radicalismo porteño, y en los últimos años ganó peso en la Ciudad el PRO, partido fundado por Mauricio Macri, quien hoy es Presidente de la Nación. Así, el votante que simpatiza por Cambiemos y por la gestión actual de gobierno de Rodríguez Larreta, como también por la lucha anti-corrupción y la defensa de los valores republicanos de Elisa “Lilita” Carrió difícilmente vote al candidato de la lista de 1País, Matías Tombolini. Pero sí se podría dar que, como Tombolini es economista, tiene un perfil honesto, es un hombre jóven e inteligente, y posee un discurso sencillo y no agresivo al igual que Lousteau, pueda sacarle votos a quienes votaron por ECO en el 2015. De esta manera, la brecha electoral que podría llegar a existir entre Carrió y Lousteau (o Filmus) se agrandaría. Otra de las posibles consecuencias que traiga este cambio en las dinámicas producido por el “factor Tombolini” es que, en caso de darse efectivamente una absorción de votantes de Lousteau, podría modificar la ubicación de quiénes salieron segundos y terceros en la elección pasada. Es decir, si un número considerable de electores que votaron a Lousteau en 2015 votan a Tombolini, el candidato de Evolución podría salir tercero, detrás de Filmus. De darse esto, podrían erosionarse las aspiraciones que el ex embajador de Washington posee con relación a intentar ser gobernador porteño en el 2019, ya que un mal resultado electoral en 2017 podría restarle probabilidades de ser Jefe de Gobierno en 2019.
Algunas preguntas que aún no tienen respuesta
Muchas preguntas pueden hacerse ahora, dado que la campaña aún no ha comenzado. ¿A qué tipo de electorado apelará Tombolini para sumar los votos que lo lleven al Congreso? ¿Le restará realmente un número significativo de votos a Lousteau, que lo condenen al tercer lugar? ¿Podrá incluso robarle votos a quienes se inclinarían por votar al candidato de Cristina, dado que Filmus ya perdió varias elecciones en Capital?
