El ministro de Energía defendió el nuevo cuadro tarifario. Ratificó el 203% de aumento.
En un clima tranquilo –adentro– y con un auditorio semivacío, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, ingresó minutos después de las 9 y permaneció en el estrado donde escuchó a sus asesores hasta el comienzo de la audiencia.
Pasadas las 9:20, el funcionario comenzó su defensa del nuevo esquema tarifario del gas natural que, se estima, tendrá un incremento de 203 por ciento.
Aranguren afirmó también que el servicio de gas en la Argentina “está distorsionado, es desigual, injusto y arcaico“, que sólo el 60% de la población accede a la red y que “en invierno estamos importando un tercio de lo que necesitamos”.
El ministro de Energía dijo además que el Gobierno implementó los conceptos de tarifa social para apoyar “a los que realmente lo necesitan y están en una situación de vulnerabilidad” y el uso responsable del consumo.
Cumpliendo con los 20 minutos que tenía asignado, Aranguren aprovechó los últimos segundos para resumir el objetivo del Gobierno: “Queremos una disminución gradual y previsible de los subsidios a la distribución del gas natural en los próximos años; proteger a los que menos tienen; apoyar el uso responsable y que el suministro sea más previsible, justo y que promueva la producción local”.
Allí, el ministro afirmó que el objetivo del Gobierno es trazar un “sendero gradual y previsible de incremento que permita acortar la brecha entre el costo de producir el gas y la tarifa que pagan los consumidores“.
“Proponemos un precio que a partir del próximo cuadro tarifario disponga aumentos semestrales en los próximos tres años, de forma gradual, para alcanzar el valor de mercado”, explicó.
