Las consecuencias van desde precipitaciones más intensas a generar terreno propicio para la aparición de enfermedades poco frecuentes como el dengue, el zika y el chikungunya.
La Ciudad desde hace unos años es más calurosa. De 1960 a 2014 el promedio fue incrementándose a razón de 14 décimas por década. Así lo indicó un plan de acción contra el cambio climático que realizó el gobierno porteño.
Según el estudio, entre 1961-1970 y 2011-2014 la temperatura se incrementó 0,8°C en el Observatorio Central de Buenos Aires (en Villa Ortúzar) y 1°C en la estación del Aeroparque.
Algunas de las consecuencias del cambio climático: aumento en la frecuencia de las sudestadas; olas de calor más prolongadas; aparición de enfermedades poco frecuentes en estas latitudes como el dengue, el zika y el chikungunya; y mayor caudal en las precipitaciones (en el período tomado, estas se incrementaron entre un 27% y un 32%).
Una de las mayores causas en la Ciudad que favorecen el cambio climático, según el estudio, tienen que ver por los gases contaminantes que emiten comercios y hogares. Entre ellos, en un 58% los vinculados a los aires acondicionados, la calefacción o la utilización del gas natural. El transporte hace su aporte con 28% de incidencia; y los residuos en un 14%.
