El juez de primera instancia, Luis Zelaya, desestimó la denuncia del sindicato de taxistas por “inexistencia de delito”. El gremio apeló. Deberá resolver la Sala V de la Cámara del Crimen.
El tribunal a cargo del juez Luis Zelaya, adhirió al dictamen del fiscal Jorge Ballestero y desestimó la denuncia penal del sindicato de taxistas que lidera Omar Viviani contra 33 conductores de Uber. Según la resolución, la actividad que desarrolla la empresa no es un delito, sino “un entuerto netamente comercial”.
El gremio los había denunciado por “entorpecimiento del transporte, desobediencia, competencia desleal, instigación a cometer delitos y asociación ilícita”. La justicia desechó las hipótesis vinculadas a la instigación delictiva o de asociación ilícita.
Agregó que “podrían existir faltas administrativas o infracciones de tránsito, pero no delitos”. “Todo parece girar en derredor de la disconformidad de los denunciantes con la aparición de un competidor comercial”, explicitó.
Ante esta resolución el estudio Cúneo Libarona, que defiende a los taxistas, apeló el fallo. Ahora deberá resolver la Sala V de la Cámara del Crimen.
