La diputada chaqueña enfrenta una decisión crucial para las aspiraciones de Cambiemos. La estrategia será definida junto al presidente y a la gobernadora.
La diputada chaqueña Elisa Carrió tiene juego propio. Su díscola manera de conducirse, siendo incluso una “fiscal” desde dentro de Cambiemos le otorga indudable autonomía.
Sin embargo, está por verse dónde jugará electoralmente en las elecciones de medio término. El PRO no oculta sus ganas de que compita en Ciudad, como una forma de bloquear a Lousteau, pero Lilita ha sentado domicilio en la provincia hace rato.
En marzo la CC- ARI tendrá su congreso a nivel nacional y empezará a delinear estrategias. Unificada la elección porteña con la nacional, el calendario apunta a junio como cierre de listas.
Sin embargo, en abril empezarán los movimientos, dado que la diputada chaqueña, deberá comenzar a trabajar desde los padrones.
Otro factor importante será su salud. Ya son reiterados los episodios donde el cuerpo de la diputada requirió atención médica. La provincia tiene 135 distritos y caminarla no es tarea sencilla.
Al mismo tiempo y aunque el PRO presione para que Carrió juegue en Ciudad, la chaqueña cuenta con mejores números en los sondeos previos, y un altísimo nivel de conocimiento, mientras que Jorge Macri, corre de atrás.
Más allá de los números, Carrió decidirá su suerte en línea directa con el presidente de la Nación, la gobernadora o el jefe de gobierno. Controla su propio partido y no tiene obediencia partidaria como la UCR.
Convertida la Capital en territorio PRO hace años, ¿la estrategia de Carrió busca desterrar al peronismo en su bastión histórico? ¿Cómo jugará Carrió si CFK se lanza por la senaduría? ¿Es posible una confrontación entre ambas?
