Politica

Macri y Carrió buscan socios en PBA

Después de armar un frente para disputar las PASO, quieren hacer pie en ese distrito clave. Están por sumar a Posse y esperan a Cariglino, dos massistas. Irían a internas junto a Vidal.

Juntos”. Hasta anoche, ese era el nombre que más sonaba para bautizar el frente que Mauricio Macri y Elisa Carrió alumbraron el sábado a través de las redes sociales, erigidas ya como la plataforma política heredera de la plaza pública. Con todo, entre los armadores de ese frente opositor existían mayores certezas sobre la estrategia a seguir para hacer pie en la provincia de Buenos Aires, madre de todas las batallas y dominio de las expresiones peronistas.

“Internas competitivas”, es la consigna pública. A falta de un candidato a gobernador que garantice la taquilla y arrastre votos a la fórmula presidencial, el plan consiste en desplegar una movida que despierte el interés en las PASO a través de ofertas de un amplio abanico ideológico. En esa tarea ya está trabajando el operador de cabecera del PRO, Emilio Monzó, ministro porteño, y se sumará en las próximas horas el “lilito” Maximiliano Ferraro, legislador de la Ciudad.

“Asalto al massismo”, es la premisa secreta. Se trata de colorear el  menú de aspirantes buscando en la paleta del Frente Renovador. Uno ya está a punto de caramelo para dar el salto: Gustavo Posse. El intendente de San Isidro regresaba anoche de Pinamar, donde combinó vacaciones con rosca política, para pulir los últimos detalles de la negociación, que estima completar a fin de mes, en simultáneo con su lanzamiento desde un estadio del Conurbano. Aunque ayer le confesó a Clarín que quiere mostrarse como el candidato “de la diversidad”, por el apoyo multipartidario que asegura tener, desde el PRO y la Coalición Cívica insisten en pintarlo como “la pata radical”.

También hay un lugar reservado para una “pata peronista”, si logran otro quiebre en las huestes de Sergio Massa. En la Ciudad, ese lugar lo ocupan Cristian Ritondo y Diego Santilli. El de Provincia está pensado, en principio, para Jesús Cariglino. El intendente de Malvinas Argentinas ya fue aliado del PRO y sus operadores aseguran que esperarán “pacientemente” que de “decanten” los acontecimientos, luego de percibir cierta “incomodidad” de Cariglino en el redil massista.

Traducido: consideran que se abrió una era “pos-Nisman”de reacomodamientos en el peronismo tras el impacto que causó la muerte del fiscal en el oficialismo. Y que  tarde o temprano Cariglino verá frustrados sus objetivos de ser reconocido como puente del cada vez más insondable ingreso de Martín Insaurralde al Frente Renovador y de acompañarlo en la fórmula. “Si se pasa Insaurralde, de vice ponen a Eseverri”, lo azuzan a Cariglino sus amigos macristas. Un obstáculo para el pase sería Carrió, aunque aún resta probar si los límites que aceptó extender hasta Macri llegan hasta tragarse el “sapo” de un Barón del Conurbano. Si cae esa opción, en el flamante frente hay otra: la de Mónica López, otra aspirante con márgenes cada vez más estrechos en el massismo.

La tercera en discordia es la “pata amarilla”, como identifican a María Eugenia Vidal por su adscripción al macrismo puro. Tras recorrer ya más de la mitad de los distritos bonaerenses y de tener agendado completar el mapa, la vicejefa porteña está convencida de llegar a las PASO con el nivel de conocimiento suficiente como para dar una pelea digna frente a antiguos tiburones de la siempre compleja política provincial.

”Siempre dije que este no es un espacio cerrado y que lo mejor es tener una variedad de candidatos para darle más opciones a la gente, siempre que se compartan valores”, le comentó Vidal a la prensa, horas antes de concluir su licencia veraniega.

Casi descartado de la competencia interna Jorge Macri, que de todos modos elogió efusivamente el acuerdo nacional entre su primo y Carrió, Vidal contaría con el refuerzo de “Toty” Flores. El “lilito” que pasó de piquetero a diputado recorre la Provincia insinuando que la chaqueña quiere ubicarlo como  vice de Vidal.

Por lo bajo, los armadores del frente admiten que la lista podría ampliarse. Todo depende de que suene el campanazo esperado: el ingreso de la UCR, completa o en fragmentos sostenidos en el empecinamiento de Ernesto Sanz. Se supo que el jefe partidario negociaba en secreto con Posse. No se desacarta que impulse al sanisidrense  como candidato único, si es que las encuestas lo distancian de sus competidores. Esa historia se define el 14 de marzo, en Gualeguaychú, capital del Carnaval, donde sesionará la Convención Nacional del radicalismo. Mientras Macri-Carrió avanza, el Frente UNEN cruje.