Politica

Se complica la licitación del subte por la incertidumbre económica

Así se lo hicieron saber las empresas que probablemente competirían al gobierno conducido por Larreta.

La corrida contra el peso y las dificultades que el Gobierno atraviesa para mostrar credibilidad hacia los mercados repercutió negativamente sobre el proceso abierto en la ciudad de Buenos Aires para poner en manos privadas, por un plazo máximo de 15 años, las seis líneas del subterráneo y el Premetro, mediante una licitación internacional que, a poco de andar, ya ha debido ajustarse para no convertirse en letra muerta.

Los consorcios integrados por firmas de capitales extranjeros remitieron en las últimas semanas a la compañía estatal Sbase, encargada del proceso, una serie de planteos tendientes a rever las condiciones del contrato que se pretende sellar entre noviembre y diciembre para lanzar a correr los subtes, ya en 2019, con nuevo operador y otro esquema de negocios.

Según fuentes del mercado, consultadas por El Cronista, se tratan de cláusulas “para contener el riesgo”, que también le fueron planteadas al ministro de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia, en reuniones particulares. Los representantes de esas compañías, que vienen periódicamente la país para seguir la licitación, se fueron “satisfechos” por lograr “una fuerte escucha” de parte del Ejecutivo de Horacio Rodríguez Larreta.

Así las cosas, las compañías pidieron y el Gobierno les concedió al menos tres cláusulas. En primer lugar, la Ciudad se comprometió a sumar una disposición para “redeterminar responsabilidades” en caso de una escalada inusitada del Riesgo País, que desde diciembre, con el cambio de metas de inflación, comenzó a subir, y solo desde mediados de abril trepó 41%. Se trata de una salvaguarda ante la posibilidad de que se encarezca el financiamiento o el aseguro de las operaciones frente a un panorama desalentador de la economía a futuro.

La segunda cláusula introducida fija la reapertura del precio convenido en el contrato de acuerdo a una ecuación multivariable, que tiene como principal desencadenante una devaluación del peso frente al dólar. Esta condición incluye el tipo de cambio, la inflación, el precio de la energía eléctrica (fundamental para correr los coches) y la evolución de los salarios de los más de 4000 empleados que hoy tiene el Subte.

El tercer cambio introducido se ataja ante posibles cambios significantes en la legislación del país, sobre todo en lo que hace a la reglamentación laboral y los costos que asume el empleador, o bien, la presión impositiva sobre la UTE. De momento, como informó este diario, tres consorcios compiten por hacerse con el subte hasta 2034: RATP Dév, subsidiaria de la RATP, controlante del Metro de París y sus servicios asociados, aliada con la también francesa Alstom; la Corporación América, asociada con el grupo.

Francocanadiense Keolis, controlante del Metro de Lyon, y la británica Transport for London (TfL), y finalmente el grupo Roggio, actual operador a través de Metrovías, que se presentará con otra firma del holding, BRt. Es decir, sin participación accionaria extranjera.

La licitación, de doble etapa, prevé la presentación de una oferta técnica, que se pretendía enviar el 3 de julio, pero que se pospuso hasta el 14 de agosto, a la par con la fecha indicada para presentar la oferta económica. Sbase tendrá dos meses para evaluar las ofertas de los grupos empresarios y se espera que en octubre informe el ganador e inicie, de ser necesario, un período de transición para entregar la operación a un nuevo concesionario. Eso, siempre que la Justicia no señale la presunta inconstitucionalidad de la ley que habilitó el llamado, tal como está planteado en Tribunales.

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