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¿En qué estado se encuentra la construcción del Parque Olímpico?

El predio donde se realizarán los JJOO de la juventud a partir de octubre, se encuentra en la zona sur de la Ciudad.

Con la Torre de la Ciudad como gigantesco guardián imperturbable de fondo, más de un centenar de obreros trabajan en el antiguo Parque Roca de Villa Soldati en la última etapa de la construcción del nuevo Parque Olímpico, donde se diputarán desde el 6 de octubre los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Rodeado por las avenidas Cámpora, Roca y 27 de Febrero y el arroyo Cildáñez, el Parque Roca se encontraba mal mantenido. Fue diseñado a fines de los 70 por el arquitecto y deportista olímpico Estanislao Kocourek, quien también creó los parques Sarmiento y Newbery (actual Club de Amigos). Kocourek formó parte de la delegación olímpica en Helsinki 1952, y se destacó en salto con vallas, disciplina de la que fue campeón sudamericano durante largos años.

El nuevo proyecto, diseñado por el arquitecto Alvaro García Resta, subsecretario de Proyectos del ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, respetó el masterplan de Kocourek. Sobre este legado, se construyeron en un área de 33 hectáreas seis pabellones deportivos: uno destinado a los deportes acuáticos; otro para gimnasia artística y rítmica y cuatro pabellones multiuso para diversas actividades. Una vez terminados los Juegos, la intención es mudar allí el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) , una iniciativa que seguro generará resistencia entre los deportistas acostumbrados a entrenar en el actual predio, en Núñez. Desde la secretaría de Deportes afirman que esta mudanza no es viable en el corto plazo.

“Le queríamos dejar a la Ciudad una capacidad instalada para el futuro: se va a convertir en un centro de alto rendimiento deportivo”, explica García Resta, quien asegura además que “era clave que estuviera todo junto”. En todo el predio llegaron a trabajar al mismo tiempo 1800 personas. Hoy quedan unas 500 y cuatro pabellones ya están terminados.

El pabellón más impactante es el que tiene las dos piletas profesionales, una olímpica y otra de salto. La construcción fue milimétrica, sin margen para el error, ya que próximamente vendrán de la federación internacional a medirla y homologarla. Las dos piletas suman 5 millones de litros de agua. Un puente móvil permite dividir a la pileta olímpica (de 50 metros) en dos piletas de 25 metros profesionales para poder realizar dos torneos a la vez. Este galpón tiene 65 metros de ancho por 135 de largo y una altura de 17 metros.

En los Juegos competirán 3998 atletas de entre 15 y 18 años, que representarán a 206 Comités Olímpicos Nacionales. Por primera vez, será igual la cantidad de varones y mujeres. Las anteriores ediciones se llevaron adelante en Singapur en 2010 y en Nankín (China) en 2014.

En los Juegos se disputarán 241 eventos, 22 de ellos mixtos, en 32 deportes. Los recién llegados breaking, escalada deportiva, karate y patinaje de velocidad sobre ruedas se sumarán a natación y saltos ornamentales, atletismo, tiro con arco, bádminton, básquetbol 3×3, beach handball, beach volley, boxeo, canotaje, ciclismo, ecuestre, esgrima, futsal, gimnasia, golf, hockey 5, judo, levantamiento de pesas, lucha Olímpica, pentatlón moderno, remo, rugby sevens, taekwondo, tenis, tenis de mesa, tiro deportivo, triatlón y vela. Las entradas para acceder a las competencias serán gratuitas.

“Todo este proyecto se levantó en trece meses desde cero”, explica el arquitecto Claudio Cané, director de la obra. Originalmente esos terrenos eran los bañados de San José de Flores. Después se transformó en un depósito de basura. Del suelo del parque hacia abajo hay diez metros de residuos. “Tuvimos que hacer las bases con pilotajes a 30 metros de profundidad. Los pilotes son de 15 metros, por lo que hubo que clavar uno y soldar el otro. En todo el predio hay 4 mil pilotes colocados”, resalta Cané.

La pileta de salto tiene 6 metros de profundidad en la zona más profunda y la de nado, dos metros. Las dos son de acero inoxidable, con una base de losa de hormigón. El pabellón cuenta con cuatro salas de aire acondicionado capaces de producir 600 toneladas de refrigeración. El proyecto y la dirección de la obra es nacional, pero las piletas y el policarbonato exterior son importados de Italia.

“Todo esto quedará para los deportistas de alto rendimiento del país, la idea es que puedan entrenar de la misma manera en que van a competir. Los deportistas que han venido de visita dicen que por primera vez sienten que se están haciendo las cosas como ellos las viven cuando compiten afuera”, remarca Cané mientras recorre el pabellón. Al lado de la pileta hay un arco de waterpolo con una funda plástica. Este deporte no estará en los Juegos, pero se podrá practicar luego.

Las piletas se llenan una vez sola y dura 10 años, con una renovación de agua mínima. El pabellón de las piletas tiene en el subsuelo un tanque de reserva de 600 metros cúbicos que va a abastecer a todo el predio. Además, cuenta con tres calderas para calentar el agua de las piletas, que tiene que estar entre 26 y 28 grados.

Cané destaca que tomaron un terreno virgen e hicieron toda la infraestructura: edificios, calles, cloacas, electricidad, agua potable, wifi, servicios que también conectan a la Villa Olímpica (donde están los departamentos que alojarán los atletas y luego serán vendidos a crédito) y el nuevo barrio Papa Francisco, que alojará a habitantes de una villa cercana.

Los inspectores de la COI fueron en distintas etapas de la obra para ver los avances. Según el funcionario, al principio estaban desconfiados con los tiempos, pero cuando vieron el avance dejaron de ir. La villa olímpica queda a unos 500 metros del Parque, pero por razones de seguridad y logística, los deportistas van a ser trasladados en combis y minivans. La fiesta inaugural se va a llevar a cabo en el estadio de tenis Mary Terán de Weiss, que finalmente contará con techo.

La pista olímpica, azul, también importada de Italia, aguarda por los corredores mientras las máquinas siguen trabajando. La inversión total en el Parque fue de 2250 millones de pesos y el gobierno porteño espera que sirva para mejorar el rendimiento futuro de los atletas olímpicos argentinos.

Fuente: La Nación.