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Tres clubes deberán abandonar terrenos que pertenecen a la UBA en Núñez

Los clubes son el CUBA, el Centro Naval y el Centro de Graduados del Liceo Naval, ocupan amarres y terrenos que eran de la UBA y fueron cedidos por Frondizi a la Armada, que dio permisos precarios.

Este viernes vence el plazo que le puso el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires al Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) para que desaloje la sede que tiene en la costanera del barrio de Núñez. La entidad deportiva fue intimada a desalojar al igual que lo fueron el Centro Naval y el Centro de Graduados del Liceo Naval Militar. Los tres clubes, donde se practican actividades náuticas, ocupan desde hace décadas, de forma gratuita y con permisos de uso precario tierras que pertenecen a la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Desde el CUBA sostuvieron que la decisión fue «sorpresiva», y calificaron la medida como «irrazonable e injustificada», por su parte voceros de la UBA dijeron a Página 12 que la resolución la tomó el Consejo luego de «casi diecisiete meses de negociaciones ante la falta de voluntad de los ocupantes por regularizar su situación”.

El secretario General de la UBA Mariano Genovesi explicó a Página 12 que el plazo de diez días corridos comenzó a correr el miércoles pasado, cuando la UBA intimó al CUBA a desalojar el predio que ocupa desde hace más de cincuenta años con un permiso precario otorgado por la Armada. Un día después fue intimado el Centro Naval, al que le corre el mismo plazo, aunque aún no agotó la vía administrativa, por lo cual todavía puede presentar algún recurso judicial.

En el caso del Centro de Graduados del Liceo Naval MilitarGenovesi reveló que «tuvimos encontronazos, no nos dejaron ingresar en su momento para hacer una constatación lo cual nos obligó a iniciar con ellos, antes, acciones judiciales. Hay una orden de desalojo que tiene una medida cautelar que lo suspende a condición de que cumplan con una caución que ellos tienen que depositar, que es de 1.200.000 pesos mensuales retroactivo a abril, es decir 8.400.000 pesos. Todavía no lo han depositado, y si no lo depositan el oficial de justicia tiene ya orden de lanzamiento emitida por el juzgado», advirtió.

Los tres clubes en litigio ocupan un sector de las tierras de Ciudad Universitaria que fueron cedidas a la UBA en 1958, a través de un decreto, por el entonces presidente Arturo Frondizi. La cesión fue ratificada en 1961 por una ley del Congreso, que fijó que la Armada podía disponer de las tierras hasta que la Universidad construyera una dársena en otro sector para reemplazar la que históricamente utilizaba la Armada en ese predio. Desde entonces, la Armada otorgó permisos precarios de usos a los clubes que se fueron instalando en el sector.

En el caso del CUBA, la Armada le otorgó en 1958 un permiso de uso precario a cambio de que mantuviera el calado del canal de acceso a la bahía para el ingreso de las embarcaciones. Al Liceo le dio el permiso de uso en 1962, y al Centro Naval en 1990. Sin embargo, la situación sobre las tierras se regularizó recién el 20 de diciembre de 2018, cuando la Universidad firmó un acuerdo con la Armada a través del cual esta le restituía de forma definitiva esa franja de tierra de 20 hectáreas, al mismo tiempo que la UBA asumió la obligación de construir la nueva dársena en la localización que la fuerza militar disponga.

«Después de muchos años de gestiones, en 2018 se firmó el acuerdo que restituyó las tierras. En el caso de la Universidad, por la autonomía, tenemos la administración de nuestros bienes, pero en el caso de la Armada tuvo que ratificar el convenio la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE)», explicó Genovesi, quien remarcó que «recuperamos un terreno que es una reserva estratégica para la Universidad de cara al futuro, y que representa una fuente de ingresos importantes para el funcionamiento no solo de becas sino para obras de infraestructura».

Y agregó que «a partir de ahí comenzaron las tratativas con los clubes a los que les manifestamos que la Universidad quería obtener ingresos por el uso de las superficies, y que se iba a llamar a una licitación para concesionar». Uno de los pasos que dio la Universidad fue tasar a través del Banco de la Ciudad de Buenos Aires el valor locativo de las propiedades. La cotización arrojó que el canon que debería pagar CUBA es de 6 millones y medio de pesos por mes; el Liceo Naval 4 millones; y el Centro Naval, 2 millones.

A través de un comunicado, el CUBA sostuvo que «sorpresivamente, el 7 de octubre pasado, el Club fue notificado por una Resolución del Consejo Superior de la Universidad», y afirma que interpondrá los recursos judiciales para impedir “la irrazonable e injustificada medida dispuesta”.

«Les propusimos que hasta que se llamara a licitación continuaran pagando el valor de la tasación de forma de no causarles el perjuicio de tener que desocupar de inmediato», dijo Genovesi, quien remarcó que los clubes, que suman entre los tres unas 700 amarras que alquilan por debajo del valor de mercado, ya que no les cuesta nada, no sólo «dilataron las negociaciones», sino que nunca hicieron «una contrapropuesta».

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