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LaNoticiaWeb en el Mercado Central: radiografía de la crisis

El centro comercializador de frutas y hortalizas más grande de Buenos Aires no es ajeno al contexto económico que vive el país y los pasillos y galpones cada vez tienen menos circulación de clientes mayoristas y minoristas.

Por Santiago Falcone

No solo los comerciantes son los que llegan a estos puestos mayoristas para abastecer sus mercados ya que la reciente crisis económica obliga a muchos barrios a organizarse para hacer compras comunitarias. El cajero de La Alianza comentó: «Por ahí vienen 4 o 5 familias y te llevan 2 cajones de manzana, 3 de bananas y uno de limón».

Un cajón de 15 kg de palta $2200, 18 kg de manzana a $500 o igual peso de mandarinas a $350. Los precios se elevan en toda la cadena de consumo y eso explica los aumentos en las verdulerías de barrio, ya que los valores de abastecimiento también crecen y alcanzan límites impensados.

«Es malísimo el movimiento que hay en el mercado» nos aseguró uno de los comerciantes encargado de La Alianza, verdulería mayorista ubicado en el galpón 1, e hizo referencia a los costos de mantenimiento de los puestos por la caídas de las ventas: «Todos los días nos llega un aumento nuevo, como hoy que nos llego un impuesto nuevo del Mercado Central».

Sin embargo, Diego, uno de los encargados de Luis Magnone, planteó una reducción en este tipo de compras porque «antes se juntaban y venían a comprar entre cuatro o cinco grupos en micros, pero ahora como armaron la feria comunitaria, y el Mercado le está haciendo mucha publicidad, van ahí y compran directamente».

Por lo tanto, uno de los focos de venta de los galpones mayoritarios se diluyó y ahora el mayor flujo de ventas lo reciben por parte de los comerciantes, y aun así los distribuidores aseguran que la crisis económica nacional se siente también allí desde hace mucho tiempo, pero con una gran agudización sobre este último período.

Los comerciantes barriales caminan mucho los galpones, ya que llegan a las 6 y se van a las 10, cuando los puestos comienzan a levantarse, y plantean que la búsqueda de buenos precios es fundamental para la rentabilidad en las verdulerías y carnicerías pequeñas, donde no hay un sustento de grandes marcas detrás. Es común ver pasar a verduleros con sus changos cargados y que aún continúan preguntando los precios de los productos que ofrecen el Mercado.

De la vereda de enfrente las cosas andan igual, ya que uno de los dueños de un puesto del Pabellón 12 nos confirmó que «si las cosas andan mal en el sector mayorista, el minorista está peor». Y, al parecer, el problema no radica en los precios que la feria maneja, donde la inflación parece influir en menor medida, sino que es la reducción del consumo la que impide la viabilidad de esta.

En los locales para consumo familiar, los precios son un poco más bajos que los comercios barriales. El medio kilo de yerba a $45, el kilo de Nalga a $260 o $60 el pollo entero y a $27 el sachet de leche larga vida, mientras que las frutas y hortalizas se pagan menos de la mitad que en las verdulerías de los barrios.

El consumo cayó a nivel nacional y el Mercado Central, donde al parecer la inflación es más leve, lo sintió, ya que los comerciantes compran con menos frecuencia, buscan más precios y las familias ya no realizan tantas compras minoritarias. La sensación de una mejoría es muy lejana y todo parece indicar que, hasta las elecciones, las crisis económica se agudizará, mientras que la ciudad de comerciantes ubicada en Tapiales seguirá siendo un indicador de la misma.