Ciudad

Cerraron más de 250 locales de la peatonal Florida

En siete meses, sin turistas ni oficinistas, la zona de la peatonal Florida es un desierto. Hay otras zonas comerciales donde se percibe una lenta reactivación.

La mítica peatonal Florida parece un desierto. Sin sus asiduos visitantes, como turistas y oficinistas, la zona tiene muy poco movimiento. Desde marzo hasta la fecha cerraron unos 250 locales entre los ubicados sobre la peatonal y en las galerías.

“En la zona vivimos del turismo y de las oficinas, si bien lentamente comienza a haber un poquito más de gente, el comercio no logró reactivarse aún”, aseguró a Ambito.com Rafael Fajgenblat, vicepresidente segundo de la Asociación Amigos de la calle Florida. “La realidad es que hoy vende más un local de barrio, que uno ubicado en el centro”, agregó. Lo que sucede es que, al no ser una zona residencial, pocos se mueven por allí.

Desde hace algunos meses gran parte de los negocios dependen del arreglo que hayan logrado acordar con los propietarios del local. Algunos alquileres, históricamente en dólares, se pesificaron para traer un poco de alivio. Sin embargo, hay comerciantes a los que ni siquiera esta medida les alcanzó para sobrevivir.

“Florida vive hoy una situación muy complicada, es desolador. La gente que consumía ahí, hoy no está”, sostuvo a Ambito.com Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (FECOBA). “Estamos encarando un fuerte incentivo al consumo, sino con el 30% de facturación actual, el comercio va a tender a desaparecer”, agregó. Al respecto, aseguró que se está trabajando en la ampliación del Ahora 18 a todos los rubros, como factor clave y el Ahora 36 para productos de alto valor adquisitivo. Los comerciantes reclaman algún tipo de salvataje o subsidio.

Los primeros indicios comerciales de la calle Florida datan de 1910. Tres años después se peatonalizaron pequeños tramos y en 1971 se convirtió definitivamente en peatonal. Hoy, Florida figura en las guías de turismo y se la recomienda para recorrer en los principales sitios de viajes como una parada obligada para quienes quieren conocer un poco de la esencia porteña.

Lo que sucede allí es en realidad un denominador común con otras zonas de la Ciudad. De todas maneras, a medida que avanzan las aperturas de la cuarentena hay centros neurálgicos, como por ejemplo las avenidas Cabildo o Santa Fe, que evidencian más movimiento e interés en los alquileres comerciales.

Están en barrios como Palermo, Belgrano, Flores y Recoleta. La mayoría, en avenidas. Todavía hay quienes cancelan contratos, pero para las inmobiliarias se percibe una incipiente reactivación. El mercado inmobiliario comercial dejó de contraerse en la Ciudad de Buenos Aires y recupera poco a poco parte del terreno perdido por la crisis que trajo el coronavirus.

En septiembre se firmaron contratos por el 14% de los locales, oficinas y galpones disponibles en la Ciudad, según el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios (Cucicba), de un universo de 40.000 propiedades. Al mismo tiempo, hubo otro 8% de contratos que se dio de baja. Eso muestra una reactivación del 6% en el mercado de alquileres comerciales, dos puntos más que en agosto.

“A pesar de que aún hay incumplimientos y rescisiones en los locales comerciales, las inmobiliarias están recibiendo cada vez más consultas para alquilar los que quedaron vacíos estos meses. La perspectiva es que la tendencia siga consolidándose”, indican a Clarín desde el Observatorio de Análisis Estadístico del Colegio, que elaboró el informe.

Diego Migliorisi, con inmobiliarias en los barrios centrales de la Ciudad, explica que “El mercado de locales comerciales está reponiéndose de a poco. En las avenidas, donde más impacto tuvo la primera parte de la cuarentena estricta, la mayoría está volviendo a alquilarse. Cada vez que se desocupa uno, llega gente interesada en entrar. Barrio adentro, la recuperación es más lenta”.

La avenida Santa Fe era una de las pocas arterias comerciales porteñas que venía esquivándole a las crisis del gobierno macrista. Pero la pandemia fue el punto de inflexión. Algunos tramos quedaron afectados a los cierres de ejes comerciales de alta circulación y eso, sumado al estado de emergencia general, hizo que las bajas de persianas superaran el centenar, un número histórico. Hoy esta arteria se recupera de a poco.

“Varios locales se realquilaron. Si la avenida Santa Fe hace un poco de oferta, se alquila siempre”, dice a Clarín Ernesto del Burgo, presidente de la Cámara de Comerciantes, Profesionales y Emprendedores de la Avenida Santa Fe (Casafe). Para él, el clásico cambio de rubro que se observa en otras zonas comerciales no se ve sobre Santa Fe sino en las calles que la atraviesan: los que se volcaron a otros ramos directamente cerraron el local. La venta de frutas y verduras, el negocio al que más apostaron quienes decidieron reinventarse, tomó calles internas u otros barrios de la Ciudad.

“Creemos en cambio que la avenida Santa Fe va a traccionar negocios que antes estaban en shoppings. La vidriera es muy buena y la gente va a tardar mucho en volver a ir a lugares cerrados”, supone Del Burgo.

Sobre la avenida Avellaneda, en Flores y Floresta, la crisis se siente un poco más: sus locales fueron de los últimos en volver y se nutren especialmente de clientes de las provincias, que venían a comprar al por mayor cuando la circulación estaba permitida. Pese a todo, se nota una leve recuperación.

“Del 30% de los comercios que bajaron persiana definitivamente, se reactivó el 15%. Por eso aparecieron carteles que piden personal”, precisa Emiliano Iglesias, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Avenida Avellaneda (Acoma). En ese panorama, fue clave que los propietarios de locales en esa avenida rebajaran un poco sus pretensiones, con reducciones del 25% en promedio en el valor del alquiler, en comparación con lo ofrecido antes de la pandemia.

“Quienes se volcaron a vender online no necesitan estar en lugares muy bien ubicados y de costo alto, ya que estos funcionan sólo como puntos de retiro. Por eso vemos mayor demanda de pequeños galpones para entrega de mercancía por distribución de logística”, observa Fabián Castillo de Fecoba.

En Belgrano los grandes locales los últimos en caer. Primero cerraron los que estaban a mitad de cuadra, incluso en un cruce clave como el de Cabildo y Juramento, donde eran 15 las bajas en agosto. Hoy algunas de sus clásicas esquinas se vacían y pierden su identidad de décadas, una caída directamente proporcional a su metraje.

“Los dueños de grandes locales piden pago en dólares. No pudieron volver a ocuparlos porque no se adaptaron a la realidad del mercado. En otros sí hubo reocupación”, remarca Migliorisi. Tanto en ese barrio como en Palermo, Recoleta y Colegiales se registran nuevos contratos. “Allí volvió a alquilarse el 70% de los lugares que administramos que se habían vaciado”, indica a Clarín Horacio Berberian, de la inmobiliaria Shenk.

En Villa del Parque habían cerrado 17 locales, pero 12 de ellos volvieron a alquilarse. En su mayoría reabrieron como tiendas de comestibles o artículos de limpieza, o como pizzerías, cuentan desde la Unión de Comerciantes de ese barrio. La muestra de una situación generalizada: “Se ve mucho el recambio de rubro por los de consumo de primera necesidad: alimentación, higiene. El 2020 marcará un antes y un después en la comercialización”, analiza Castillo.

En la zona de Palermo Soho hubo reocupaciones, pero poco cambio de rubro: la mayoría siguió en el gastronómico, pese a la crisis que atraviesa el sector. Donde no duró ese destino fue en una de las esquinas más transitadas de Villa Urquiza, la de Triunvirato y Olazábal. Por allí pasaron el bar Class, el restaurante Plaza del Carmen y la pizzería Accademia della Pizza. Hoy el local de 180 metros cuadrados fue nuevamente alquilado, pero para convertirse en farmacia. De la misma manera, la hamburguesería de Triunvirato y Rivera se transformó en una fiambrería.