Ciudad

Tristeza y desconcierto por el cierre de La Perla, patrimonio porteño y cuna del rock nacional

El local, ubicado en la esquina de la Avenida Rivadavia y Jujuy, famoso por ser el sitio de encuentro y refugio de los músicos del rock argentino, emergió como leyenda por ser el sitio donde José Alberto Iglesias, apodado Tanguito, creó en la madrugada del 2 de mayo de 1967 la letra de La Balsa.

Vecinos y turistas se congregaban hoy con gran tristeza para disfrutar el espíritu bohemio del bar La Perla, en el barrio de Balvanera, tras anunciarse que cambiará de firma y cerrará por reformas, con la incertidumbre en torno de si el inmueble declarado de interés cultural, Bar Notable y famoso por ser la cuna del rock y donde Tanguito compuso La Balsa, mantendrá las características originales cuando reabra sus puertas en febrero.

“Tuvimos contacto solo dos veces con el nuevo dueño y nos dijeron que todos vamos a seguir trabajando en las mismas condiciones, pero tenemos mucha incertidumbre y tristeza, esta es nuestra familia también”, comentó a Télam Marcelo Pérez, encargado desde hace 24 años de La Perla, que pasará ahora a manos de la pizzería “La Americana”.

El bar, ubicado en la esquina de la Avenida Rivadavia y Jujuy, famoso por ser el sitio de encuentro y refugio de los músicos del rock argentino desde los años 70, emergió como leyenda por ser el sitio donde José Alberto Iglesias, apodado Tanguito, creó en la madrugada del 2 de mayo de 1967 la letra de La Balsa, escondido en el baño, y cuya foto brilla enmarcada en una de las paredes del lugar, entre muchas otras imágenes legendarias.

En sus mismas mesas, el escritor Jorge Luis Borges se reunía con intelectuales para escuchar debates y charlas de Macedonio Fernández.

“Se juntaban a soñar y a inspirarse, con este cierre se va la música y la historia de Buenos Aires”, dijo a Télam Aldo Godoy, mozo desde hace ocho años en el emblemático bar, en una de las tradicionales esquinas porteñas.

Aunque desde la antigua y la nueva firma prefirieron no brindar detalles, no desconocieron a esta agencia el cambio de manos que se concretará a partir de esta noche, pero nada se dijo sobre posibles modificaciones en lo edilicio.

El arquitecto Horacio Spinetto, asesor del área de Bares Notables del gobierno porteño y ex coordinador del programa “Los Barrios Porteños” de la Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura, explicó a Télam parte de la normativa que rige para los Bares patrimoniales.

“No hay ningún tipo de restricción edilicia en los bares Notables en la medida en que el rubro que se quiera poner esté permitido por el Código de Planeamiento Urbano”, dijo y agregó que “hay cafés notables que están catalogados y eso impide que se hagan refacciones arquitectónicas, pero si no lo está, se puede tocar”.

Cuando el edificio tiene características arquitectónicas históricas, suele estar catalogado, pero según comentó Spinetto, “el de La Perla no creo que lo esté, pero es sitio de interés cultural”.

El antecedente más cercano es el bar de Los 36 Billares, adquirido por la firma La Continental, que iba a desaparecer como tal y convertirse en una pizzería, “pero a través de contactos entre el Gobierno de la Ciudad y el dueño, se mantuvieron iguales las características”, según Spinetto.

“Al tratarse de un café notable, deberían realizar un pedido de asesoramiento a la Comisión de Cafés Notables, para que se les informe sobre lo que se puede hacer y lo que no”, aseguro el arquitecto sobre el procedimiento que debería encarar el nuevo propietario de La Perla.

Vox Dei, Lito Nebia, Rodolfo García (baterista de Almendra y productor de los shows de la confitería como Director Nacional de Artes), fueron parte de los músicos que dejaron su huella con los encuentros en La Perla e inspiraron con sus letras a los turistas y vecinos que pasaron por allí.

“Me acuerdo de la bohemia y de la camaradería que se respiraba en este bar en los años 70, charlabas de mesa a mesa y nunca se negaban cigarrillos; además de ser el bar más tranquilo de la Ciudad y donde se puede venir a leer libros”, cuenta Tomas Escobar, vecino de la zona que toma café en La Perla desde hace más de 10 años.

Escobar transmite el clima de desazón que se respiraba hoy en La Perla: “No me gusta este cambio, porque acá esta el recuerdo de ser el lugar de reencuentro con los músicos y esa historia que se la conté a mis hijos, se va”.

“Apelo a que los nuevos dueños de La Americana mantengan el escenario, las fotos y no se sienta el cambio”, dijo a Télam Pedro, otro fanático del rock argentino que frecuenta el lugar desde hace muchos años, quien añora las largas filas en la puerta de La Perla para asistir a los shows.

Leonardo es uno de los músicos que hoy se despedía del lugar con su mujer tomando un café y sacándose fotografías en el escenario.

“Me emociona y me pone muy triste, esa energía de lo vivido se va con la gente que tocó acá”, dijo a Télam Leonardo, mientras recordaba las palabras de Ernesto Montiel, pionero de la armonía litoraleña y del chamamé: “La música dice lo que no se puede decir con palabras, maneja solo las emociones, por eso, ojalá que haya más lugares de arte como este”.